Recomendaciones prácticas para disfrutar las citas rápidas: qué esperar, cómo presentarte, qué preguntar y cómo aumentar tus posibilidades de conexión.
Cada vez se habla más de este tipo de encuentros amorosos.
Literalmente, el término quiere decir «encuentros-rápidos». Cada uno tiene siete minutos para conocer a la persona con la que poder emprender una relación amorosa. Siete minutos para el primero, el segundo, el tercero, etc. Una vez las entrevistas hayan concluido, podrás elegir tu alma gemela.
Tras haber agotado el tiempo con cada uno decidirás quién te ha gustado más, y el equipo comparará los resultados para saber si dos personas tuvieron el mismo interés antes de tomar una resolución definitiva. Siete minutos pasan rápidos cuando la conversación es fluida, pero no cuando no hay química entre los dos. A menudo, entre la gente surge la amistad aunque no lleguen a tener una relación amorosa.
Es una elección moderna que sirve para encontrar un gran volumen de gente sin perder demasiado tiempo. Los profesionales que tienen horas interminables de trabajo no saben cómo encontrar a un futuro compañero, por lo que este medio es perfecto para los y las que, simplemente, no saben cómo encontrar pareja. Una bella sonrisa que seduzca y química instantánea son todo lo que se necesita para comenzar algo que pueda llevarte a ser feliz. Por fortuna, no tienes nada que perder. Mantén el espíritu abierto y quién sabe los tesoros que puedes encontrar.
Existen hoy citas rápidas para todos los gustos. Los organizadores se proponen encontrar personas que se inscriban en el mismo grupo de edad: 25-30 años, 30-40 años, 40-50 años, y hasta más.
Esta preselección evita llevarse malas sorpresas, con la de encontrarse con un soltero de cuarenta y cinco años mientras que el otro sólo tiene veinticinco. Todos los solteros son bienvenidos pero, atención, hablamos aquí de verdaderos solteros, no de hombres o mujeres en busca de aventuras extra-conyugales.
Muéstrate chispeante y divertido. Evita ser demasiado serio o estar demasiado estresado. Actúa como lo harías en un encuentro normal. No te dejes influir por la idea del tiempo que pasa. No trates de «venderte» o dar un máximo de informaciones en tan poco tiempo, no es cuestión de rentabilidad.
Muéstrate natural y descansado: no te juegas la vida. El fin es hablar para encontrar puntos comunes, reírse y aprender a conocerse.
De la misma manera que no irías a una entrevista de trabajo en chándal, zapatillas de deporte y gorra, evita ir a una cita mal vestido. Vas allí para encontrar a una mujer que te guste y a quien debes gustar también. Utiliza todas tus posibilidades para conseguirlo. Sin hablar de un traje de tres piezas que te haría parecer un pingüino, utiliza ropa sobria para evitar toda falta de gusto: unos pantalones con pinzas o unos bellos vaqueros y zapatos de paseo. Combina bien los colores y, sobre todo, usa ropas de tu talla. Si no sabes escoger pídeles consejo a las vendedoras, están allí para eso. No olvides presentarte duchado, peinado, perfumado, uñas arregladas, aliento fresco y dientes limpios.
«La sonrisa es el primer paso hacia la felicidad». Está comprobado que siempre confiamos más en una persona sonriente a la que vemos más atractiva. Sonríe al sentarte a la mesa con una mujer y al saludarla. Tu sonrisa es algo que te aportará más valor añadido. No dejes de hacerlo.
Recordamos mejor a alguien que se sale de lo ordinario. En el momento de un encuentro, casi todo el mundo sigue el mismo esquema de conversación: nos saludamos, nos preguntamos nuestros nombres respectivos que anotamos en nuestra pequeña ficha, nos preguntamos nuestros trabajos respectivos, nuestro ocio, el nombre del perro... Esto aburre. No tengas miedo de quebrantar esta rutina y preguntar cosas totalmente diferentes. Pregúntale, en tono de broma, si reparó en algunas «presas» interesantes. Pregúntale en qué país quiere pasar sus próximas vacaciones, si le gustó la última temporada de la serie de televisión, etc.
Los especialistas dicen que cerca del 90 % de la comunicación pasa por el lenguaje no verbal. Es decir, las palabras que se utilizan transportan el sentido del pensamiento y la manera de decirlo revela muchísimas cosas del sujeto. La entonación, actitud y movimientos corporales, la mirada y los gestos son elementos que te delatan o, por el contrario, juegan inconscientemente a tu favor. Adopta una postura que te valorice y revele tu confianza y carisma: colócate derecho, los hombros hacia atrás, la barbilla levantada y el busto alto. Haz gestos lentos, controlados, y ninguno que demuestre que estás descontento o nervioso. Evita, también, las dudas y los tartamudeos ya que denotan malestar. No olvides que las emociones son contagiosas. Si estás estresado y nervioso se verá en tu actitud, y la persona que esté contigo se sentirá igual. Demuestra que estás a gusto, relajado y confiado, y conseguirás que la hermosa señorita se encuentre en la mejor disposición.
La mirada es otro componente importante de la comunicación no verbal. Un adagio popular dice que «los ojos son el espejo del alma». Sin caer en consideraciones místico-espirituales, hay una verdad ahí dentro. La confianza y la mentalidad de alguien se reflejan en sus ojos, y más precisamente, en su mirada. Una persona con la mirada baja y huidiza da la impresión de no estar cómoda. Por el contrario, un hombre que aguanta la mirada se percibirá como confiado, carismático y dominante.
No hay nada más estresante que no saber qué decir y quedarse en «blanco» en una conversación. ¿Cómo hacer si esto se produce y, sobre todo, cómo evitar que esto se produzca? Primero, quedarse en blanco no es grave y permite reflexionar. Si te quedas en blanco asúmelo, mira a los ojos a la otra persona, sonríe, y reflexiona sobre lo que vas a decir. Quedarse demasiadas veces en blanco no es bueno. Para que no suceda bastará con escuchar a la chica, pero escuchar es un paso activo que pide análisis, interpretación y reflexión. En pocas palabras, le da a uno tiempo para volver a animarse y lanzar un nuevo tema de conversación. Aprende a retener las pequeñas informaciones que te llegan y que te servirán para alimentar el hilo de la conversación.
Desgraciadamente, ciertos hombres son campeones cuando se trata de contar sus desventuras a la primera mujer que encuentran. Entiende bien una cosa: la mujer que acabas de conocer no tiene ganas de escuchar tus quejas ni tus preocupaciones. Todo el mundo tiene problemas que debe administrar y ya es bastante penoso para, encima, tener que escuchar los problemas de la persona que acabas de encontrar. Si tienes problemas de pareja, familia, dinero, trabajo, guárdalos para cuando la relación esté ya establecida. Intenta ser una persona positiva y hazte valorar. Evita temas de conversación espinosos como religión, política, etc. Tienes sólo diez minutos por delante. Intenta que sean agradables para los dos.
Un hombre que se ríe de sí mismo es un hombre que tiene confianza en él y en sus cualidades. Se convierte, automáticamente, en un hombre seductor y atractivo. Sin desvalorizarte demasiado, no tengas miedo de practicar auto-risión. Ríete, también, de la situación y compártelo con ella para desdramatizar la situación. No dudes en hablar del encuentro con las mujeres con las que estés, será una forma de relajamiento. No vaciles en preguntarles si encontraron alguien interesante esa tarde, si es su primera experiencia, cómo lo ven, etc.
El mismo esquema en las Singles Night: los participantes llegan y se colocan los hombres a un lado, las mujeres al otro. ¿Por qué no sacas provecho del encuentro para quedar con mujeres fuera de los diez minutos concedidos? ¿Por qué limitarte sólo a las diez mujeres con las que vas a hablar si hay otras dispuestas a encontrarte? Saca provecho de ello. No vaciles en entablar conversación con todas las mujeres antes del comienzo, durante la pausa y al final de la cita. Maximizarás tus oportunidades de encuentros.
No estás allí para rentabilizar, cueste lo que cueste, el coste de la tarde. Estás allí para hacer encuentros. No te metas una presión inútil y un objetivo de resultados: estás allí para pasar una buena tarde, tener bellos encuentros y quién sabe si poder llegar a algo más. No es un examen y si no encuentras esta vez a la persona adecuada, la encontrarás la próxima vez. Métete en la cabeza que las emociones se perciben, y si te metes demasiada presión influirá en la calidad de tus interacciones. Ten confianza en tu potencial de seducción, relájate y te quedarás sorprendido de lo atractivo que resultas.
La tarde se presenta divertida y relajante pero la primera impresión la tendrán, inevitablemente, por tu apariencia. Usa ropas con las que te sientas bella y deseable, lo que te pondrías si tuvieras una cita prevista: algo natural, atractivo pero no demasiado sexy. Como la entrevista es corta, las ropas deberán reflejar tu personalidad.
El fin de una cita es pasar un máximo de informaciones positivas sobre ti en los diez minutos de la interacción. No utilices ese tiempo para hablar de tus problemas con los hombres. Si le revelas a un hombre tus dificultades para encontrar el alma gemela no le conmoverás, tan sólo despertarás dudas en él. Intenta mostrarte como si estuvieras en tu mejor día.
Siempre es importante saber conservar una parte de misterio. Por cierto, en diez minutos no tenemos tiempo de analizar toda nuestra vida, pero es suficiente para dar muchos detalles. Guárdate un haz bajo la manga. Interésate por él y habla de cuestiones abiertas.
No hagas de la tarde de tu cita el acontecimiento de tu vida. Puede que no vayas a encontrar un hombre que se quede eternamente a tu lado. Aunque a todo el mundo le está permitido soñar, lo mejor es abordar las cosas de manera tranquila y descansada para encontrarse en la mejor disposición de seducir. Cuanto más presión te pongas, más estresada te sentirás; y cuanto más estresada estés, menos a gusto estará la persona que se encuentre frente a ti. Las emociones son contagiosas. Aprende a desprenderte del resultado para apreciar la tarde y sus encuentros. El hombre sentado frente a ti no está allí para pasar una entrevista de trabajo, y tú tampoco. Enfócate en el hecho de buscar similitudes, experiencias e intereses comunes.
Una gran parte de la comunicación pasa por el lenguaje no verbal. Para que tu cuerpo no hable dando una mala impresión de ti, evita las malas posturas para no dar impresión de negligencia o desprecio. Si cruzas los brazos indicas que estás cerrada a la comunicación. Si por el contrario, estás inclinada sobre la mesa hacia el hombre, demuestras interés. Aprende a sacar lo mejor de tus gestos para encantarle o demostrarle indiferencia. No seas demasiado sutil, a los hombres les cuesta interpretar el lenguaje de las mujeres.
La mirada es un arma poderosa cuando se trata de coquetear o crear conexión con una persona. Evita mirar por todos lados del cuarto cuando hablas o te hablan. Tampoco te quedes fija en sus ojos como si quisieras hipnotizarle: correría peligro de asustarse.
Podrás encontrar personas que no te gusten. Si estás con un hombre que no te atrae, muéstrate educada y cortés. Ten paciencia y acaba la conversación en el plazo concedido. Utilizando tu lenguaje corporal y gestual evita, cueste lo que cueste, enviarle malas señales. Quién sabe, posiblemente detrás de ese hombre se esconda una bella personalidad que va a revelarte un minuto antes del fin. Todo es factible en el momento de un speed-dating. Es la magia del momento.
Tanto las mujeres como los hombres tienden a interrogarse mutuamente sobre sus oficios respectivos tan pronto como se encuentran. La profesión de alguien no determina su personalidad. Algunas personas tienen un trabajo que no les gusta y se sienten molestos cuando se les pregunta. Trata de salir un poco de este esquema e interrógale sobre sus pasiones y las actividades que le gusta practicar. Explícale lo que te gusta hacer y aprende a conocerle de ese modo. Tendrás tiempo de hablar de trabajo más tarde.
Lo mismo que tu lenguaje corporal revela mucho de ti y tus intenciones, también le ocurre a un hombre. Inconscientemente, si no es indiferente a tus encantos, emitirá señales más o menos sutiles que indicarán su interés por ti: te hará cumplidos, proyectará un futuro encuentro, procurará saber cosas sobre ti, intentará un contacto físico, te devora con la mirada... Todas estas señales serán buenas. Aprender a reconocerlas permitirá que aumentes la confianza en ti.
Si das la imagen de estar allí para encontrar marido y tener niños, ahuyentarás a los potenciales candidatos.
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